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miércoles, 21 de octubre de 2009

El Milán destapa las carencias del Madrid a cámara lenta

pro_photo1256157218 El fútbol arrítmico de un Milán que no se corresponde con su historia, plagado de treintañeros y de jugadores con más nombre que fútbol  fue suficiente para vencer en el Bernabéu, desnudar las vergüenzas del Madrid, sembrar de dudas el proyecto de los 300 millones de euros y poner en entredicho el trabajo de Pellegrini.

Y es que son ya tres meses. Tres meses para un equipo sin caracterizar, impersonal y carente de un libro de estilo definido. Tres meses para un equipo que se ha visto privado de la pelota por equipos como el Xerez, el Tenerife o el Deportivo de la Coruña. El conjunto se mueve entre tibio y helado. Incompetente en el centro del campo. Sin potestad para tomar los partidos por la pechera, controlarlos y elaborar algo parecido a un fútbol continuado y sin respuestas desde el banquillo. Tres meses y no se advierte mejoría. El rumbo, si es que alguna vez hubo alguno, está perdido.

Lo de ayer, quizás por inesperado es más flagrante. La caricatura futbolística y personal de Ronaldinho es una personificación del equipo en el que juega. Que no lleve a errores la elástica y el pasado rojinegro. El Milán es un equipo de viejos, no de veteranos. Parece que el tiempo se ha detenido en Milán. Llevan sin regenerarse varios años y a día de hoy, Pato es una isla de frescura y efervescencia en un mar de jugadores con poco presente y menos futuro. No presionan, no muerden. No hacen ni faltas.

A priori, el ecosistema perfecto para que el Madrid desarrollara algo de juego. Pero ni por esas. Xavi Alonso, que parece incuestionable, no jerarquizó el juego. Ni ayer, ni en varios partidos de la temporada. Kaká sigue desubicado e impreciso y Granero no termina de confirmar las buenas sensaciones de la pretemporada.

El partido transcurrió con la intensidad de un solteros contra casados. Ritmo perfecto para el Milán que el Madrid no supo, no quiso o pudo romper. Tres motivos emparentados por la fatalidad. El equipo de Pellegrini se contagió de la apatía de su rival. Aún así, Raúl, quien sino, embaló al Madrid hacía la que se presumía otra victoria sin fútbol. El siete blanco, con inestimable ayuda de Dida adelantó al Madrid con un gol de listo. Uno de esos en los que sólo cree él. Un manso disparo de Granero desde el balcón de área fue trasformado por el meta brasileño en un balón muerto que Raúl, por enésima vez rentabilizó al máximo. Cristiano tiene la calidad, la potencia y la belleza. Raúl tiene gol y fe.

En la segunda mitad el guion continuó inalterado. Un despropósito futbolístico por parte de los dos equipos aderezado con una nula intensidad. El paso de los minutos comenzó a cargar de vida al Milán, que se encontró con dos goles de la nada en cuatro minutos. Casillas falló en ambos. En el primero, en el minuto 66 Pirlo libre de marca sorprendió desde 30 metros con un tiro ajustado a la base del poste que Casillas no midió bien. El gol resucitó al equipo italiano y le dio motivos para creer. Cuatro minutos después, Pato aprovechó una defectuosa salida del portero blanco para adelantar al Milán tras un preciso pase de Ambrosini a la espalda de la defensa.

El signo del marcador cambió, pero el Madrid no tuvo argumentos para enderezarlo. Volvió a lo del año pasado, la casta y la épica. Sin fútbol, que es como funciona este equipo. Raúl, en un córner que nadie quería sacar asistió a Drenthe, libre en la frontal del área. El holandés conectó un tiro raso, pegado al poste que Dida, lento de reacción no pudo repeler. El partido se rompió, y los quince minutos que restaban se convirtieron en un desgobierno en el que el Milán olió sangre y se fue a por él. Ronaldinho evocó a su pasado, Seedorf demostró el peso que tiene y Pato fue el encargado de matar. En poco tiempo, el Milán tuvo tres claras, de las que salieron un paradón de Casillas, un gol mal anulado y finalmente el gol de Pato. Una preciosa volea que terminó en la red tras un impecable centro de Seedorf que Pato, sólo, fusiló a Casillas. Primera derrota del Madrid en el Bernabéu.

El tiempo parece no emplearse en el Real Madrid. Simplemente pasa. El equipo no tiene alineación tipo, muchos jugadores no tienen definido su rol, otros se encuentran perdidos en el campo y la mano de Pellegrini no se nota en nada. El sello del chileno no está impreso en este Madrid, que carece de denominación de origen. El Madrid tiene que encontrar una personalidad y un estilo. Con o sin Pellegrini. Con él no tiene ni lo uno, ni lo otro.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El Proceso

G5zvQicpUDgx_hScz1mJ.0 El nuevo Real Madrid comienza a dar sus primeros pasos. Todavía en fase embrionaria, el conjunto confeccionado por Florentino Pérez cuenta sus partidos por victorias, sus goles por sensaciones y su futuro por expectación y brillantez. La plantilla es amplia en todas sus líneas y superlativa en los puestos clave. Hay jugadores que se reinventan en su nuevo rol y futbolistas emergentes que reclaman protagonismo en el equipo de Pellegrini. El ensamblaje de todas las piezas y la optimización de los recursos está en pleno proceso. Todo es parte de ‘’El Proceso’’.

Lejos queda en el horizonte la etapa definitoria de la temporada. No obstante, es ahora cuando se debe gestar el conjunto. Hacerse equipo, establecer su juego, creer en lo que se hace y madurar globalmente. Sin duda es un momento complejo, en el que el libro de ruta debe ser elaborado precisamente.

Se tienen que fijar unos objetivos, definir el rol de algunos jugadores y conferir un sentido de pertenencia a todas las piezas del puzle. Todos los jugadores tienen que sentir que forman parte de algo; que su presencia no es algo circunstancial. La sobrecarga de partidos y la exigencia máxima en todos los frentes que ha asumido el Madrid obligará a Pellegrini a rotar. Más que una obligación es una oportunidad para democratizar internamente el potencial éxito que persigue el club blanco en esta temporada. Una manera de dar a los accesorios un peso de incidencia sobre el todo. Psicología de caseta.

Ayer en Zurich se vieron dos equipos diferentes. Una dualidad de personalidad derivada de la falta de madurez como conjunto y de las peligrosas lagunas de concentración en las que acostumbra a vivir. Sucedió también en el debut ante el Deportivo. Este Madrid necesita aprender a medir la importancia de los momentos y dejar de lado el lujo de dispersarse en los partidos. Cerrarlos cuando tiene la oportunidad y no permitir a los rivales reponerse. Medir los tiempos, enfriar el partido y ofrecer la solución óptima para cada momento.

Nada de esto se consigue de la noche a la mañana. Estos intangibles se van trabajando día a día. Entre tanto, las victorias llegan y los momentos de sinfonía futbolística comienza a oírse. La ‘’ansiedad’’ de Ronaldo se traduce en cuatro goles en tres partidos. Su capacidad para generar situaciones favorables es infinita. Rozará otra vez la treintena de goles. Kaká oposita a mejor jugador de la Liga, Raúl sigue a lo suyo, Guti se ofrece a la causa, Granero demuestra que es un jugador de bandera y la pareja Alonso-Lass se complementa como si llevarán toda la vida juntos.

‘’El Proceso’’ va según lo establecido. Paciencia, paso firme y nada de titulares de prensa sobredimensionados.

jueves, 28 de mayo de 2009

El equipo eterno

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La realidad del triplete se consumó en la noche de Roma. En un partido que supuso un epílogo perfecto a la altura de una increíble y casi irrepetible temporada. Eto’o en la primera parte y Messi en la segunda rubricaron una victoria en mayúsculas ante un desdibujado Manchester United, que duró diez minutos y cuatro arreones de Cristiano Ronaldo. La superioridad fue palpable durante todo el choque, y la diferencia en el marcador fue corta teniendo en cuenta los argumentos de cada equipo.

El Barcelona fue fiel a su estilo. Quiso el balón, lo cuidó y definió. El Manchester, por su parte, propuso un guión efímero basado en la capacidad de Ronaldo para generar ventajas. La movilidad del luso y su repertorio de disparos hicieron daño a un Barcelona que no encontraba su sitio en el campo. Fueron diez minutos de avalancha inglesa.

Cristiano avisó de falta. Un tiro de esos secos y directos que el portero no ve hasta que lo tiene encima. Valdés lo repelió bien y Piqué, extraordinario en todos los lances, salvó un rechace que se advertía letal. Antes de los diez minutos Ronaldo lo intentó por tercera vez. Cruzó demasiado su volea. Se terminó el Manchester.

El Barcelona comenzó a aparecer y se empezaron a ver las vergüenzas del United. La dificultad de los centrales para sacar el balón, la incompetencia del centro del campo para complicar la plácida vida de Xavi, nombrado mejor jugador del encuentro, e Iniesta y la excesiva separación de las líneas. Rooney, desechado en la banda estuvo diluido. Sin capacidad de sorpresa y sin poder aparecer en zona de peligro en ningún momento.

Fruto de una internada de Iniesta, con una velocidad más en los últimos metros llegó el primer gol. El de Fuentealbilla asistió a Eto’o, quien dribló perfectamente a Evra y batió a Van der Sar de disparo seco al palo corto.

El gol trajo consigo la tranquilidad del marcador. El fútbol asociativo, los automatismos y todo lo que ha hecho grande a este Barcelona empezó a brillar. Xavi, Iniesta y Messi estuvieron especialmente sueltos. La sensación de poderío y ninguneo al rival fue in crescendo. Así se llegó al descanso. En la segunda mitad, Ferguson retiró a Anderson, desaparecido en combate para dar entrada a Tévez.

Nada cambió para el equipo inglés, y el partido comenzó a tomar tintes de paseo. El Barcelona campaba a sus anchas. La separación del Manchester y su inferioridad numérica en el centro del campo permitió a Xavi dominar en plenitud. Iniesta siguió haciendo daño con sus incursiones en los metros finales. Henry tuvo dos que el meta holandés resolvió a la perfección. Una de las buenas diagonales de Andrés provocó una falta en el balcón del área. Xavi la estrello contra la madera de la portería de un batido Van der Sar.

En el minuto 70 llegó la sentencia. Xavi, libre de marca tiró un centro perfecto para Messi, solo en el segundo palo. Desde el momento en el que el balón salió de los pies de Xavi se cantó el gol. El remate de Messi estuvo a la altura del quirúrgico centro. Leo midió los tiempos perfectamente y colocó el balón en la red de Van der Sar, que sólo pudo mirar.

Al Manchester solo le quedó un fugaz momento de inspiración. Inmediatamente después del segundo gol, Giggs la tuvo en un balón que puso Bervatov desde la derecha. Piqué taponó, y en el rechace, Valdés, atento, desbarató el intento de un frustrado Cristiano Ronaldo. A partir de aquí, el campeón entregó su trono. Hubo tiempo para comprobar el mal perder de Cristiano Ronaldo y lo barriobajero del carácter de Paul Scholes. El veterano inglés entró criminalmente a Busquets. Pudo hacer mucho daño al canterano. Debio ser expulsado.

Por suerte se levantó, y pudo celebrar la victoria de su equipo. Un equipo que perdurará, que quedará en el recuerdo de los aficionados como uno de los mejores de toda la historia. Ayer ninguneó nada menos que al vigente campeón. Le hizo parecer un equipo pequeño y sin identidad. Todo lo contrario del Barcelona de Guardiola. Un equipo muy grande, quizás el que más, y con una identidad a prueba de finales y rivales.

miércoles, 27 de mayo de 2009

La propuesta del Manchester United

Manchester United v Chelsea UEFA Champions hQIxonTVVdhl Durante toda la temporada, han sido varias las propuestas planteadas para competir con la máquina de hacer fútbol que es el Fútbol Club Barcelona. Casi todas han terminado por naufragar por una u otra razón, y sólo una ha demostrado ser parcialmente efectiva. Fue la del Chelsea. Y digo parcialmente porque apareció Iniesta.

Sin embargo, el fútbol industrial planteado por Hiddink, con las líneas juntas, mordiendo a los jugadores culés, los volantes ayudando constantemente en las alas y una rápida salida al contragolpe hicieron naufragar al equipo de Pep Guardiola, que no encontró vías para desactivar el complejo entramado defensivo londinense.

Hoy, la propuesta del Manchester United se intuye similar. Poner sobre el césped del Olímpico de Roma un centro del campo muy poblado. Con Carrick indiscutible por delante de la defensa y el trivote formado por Scholes, Anderson y Park mordiendo a los cerebros del Barça. Con Wayne Rooney tirado a la banda izquierda para tapar a Leo Messi y con Cristiano Ronaldo como falso delantero gozando de total libertad de movimientos.

Pese a no poder compararse estos jugadores de centro del campo con guerreros como Essien, Mikell y compañía, el Manchester, como sufrió el Barça hace un año, ha demostrado dominar a la perfección este registro. Un modelo basado en la solidaridad colectiva y sostenido resultadistamente por la velocidad y la pegada de Rooney y de Ronaldo. Más le vale al Barcelona haber aprendido de la lección que le dio el Chelsea, porque si vuelve a colapsarse, si percute con la obcecación por abandonar las bandas y desaparece el fútbol asociativo, los argumentos ofensivos del Manchester son muy venenosos.

Aceptando este como el guion más predecible de un cada vez más conservador Sir Alex Ferguson, las variaciones sobre el campo podrían ser mínimas. El ver a Cristiano pegado a la cal en función de la vulnerabilidad de su par no sería raro, como tampoco el ver a Rooney, un maestro de la movilidad, manejarse en punta.

Las alternativas a este modelo podrían ser la incursión en algún momento del partido del ‘’Apache’’ Tévez y de Giggs. La entrada del argentino, dotaría al equipo de más mordiente y garra delante. Por su parte, el concurso de Giggs aportaría más calidad y toque en el centro del campo, en detrimento, eso si, de la brega que pueden ofrecer otros jugadores.

Con todo esto, los once elegidos que intentarán ganar la cuarta Copa de Europa para el Manchester United podrían ser los siguientes: Van der Sar, O’Shea, Ferdinad, Vidic, Evra; Carrick, Scholes, Park, Anderson, Rooney, Ronaldo.

Dos imperios se citan en Roma

champions-league-trophy-417827602 Roma, la ciudad eterna; capital que orquestaba los designios del mundo y vertebraba la gloria y grandeza del vasto imperio romano. Un imperio autocrático que nació de la apabullante expansión de Roma a través del Mar Mediterráneo y llegó a tener en su momento de mayor esplendor una extensión de más de seis millones de kilómetros cuadrados. Esa ciudad vuelve a ser hoy el epicentro del Mundo. El planeta fútbol dirige sus ojos a Roma, donde dos Imperios futbolísticos tratarán de alcanzar la inmortalidad esta noche.

La campaña colonial de estos dos equipos ha tenido un marcado sino imperial desde el comienzo de las hostilidades en el mes de septiembre. Una marcha por todo el Viejo Continente que ha llevado a Manchester United y Fútbol Club Barcelona a encontrarse en esta final. Ha habido épica. Goles imposibles y paradas militares para recordar antes de esta final.

Para muchos, la madre de todas las finales. Una batalla que se presupone épica. La mística de una ciudad tan colosal debe inspirar a los dos mejores jugadores del mundo. Messi y Cristiano Ronaldo buscarán su título de emperadores. Serán los actores principales de este Circo Máximo. Las estrellas de dos modelos simétricos en la esencia, basados en un fútbol vistoso, apoyados en el trabajo de cantera y acostumbrados a ocupar los puestos de prestigio en los últimos años.

Los ingleses son un conjunto tremendamente equilibrado. Dominador del otro fútbol y capaz de ganar con diferentes registros. El control de la posesión y el despliegue al contragolpe lo dominan a la perfección. Hoy veremos la segunda. El cuero será presumiblemente del Barça, pero los espacios pertenecerán al Manchester. La velocidad de ejecución en ambas versiones es superlativa. La seguridad defensiva y la supersónica velocidad en los últimos tres cuartos de cancha son sus dos activos principales.

La versatilidad de Cristiano Ronaldo, capaz en su nueva versión de jugar en punta, la reconversión a gusto del consumidor de Wayne Rooney y la movilidad entre líneas e inteligencia de Tévez les permite alternar su guion generosamente.

En el centro del campo, la baja de Fletcher es el gran contratiempo de Ferguson. Seguramente el veterano Paul Scholes, con menos recorrido y profundidad que Fletcher a día de hoy forme de inicio junto al indiscutible Carrick. El pelirrojo ya sabe lo que es enchufar al Barcelona. También podría entrar en ese puesto Giggs, un futbolista sin la velocidad de antaño pero acertadamente reubicado en el centro del campo dada su calidad y toque.

Vidic y Ferdinand son la mejor pareja de centrales del plantea. Rápidos, dominadores del juego aéreo y con una compenetración telepática. Evra es un puñal en la banda izquierda. Probablemente el lateral zurdo más completo del mundo. La ventaja para los ingleses puede estar en la línea de cuatro sabidos los problemas de bajas que asolan la zaga de Guardiola.

Un Guardiola que hoy pondrá en jaque la experiencia de su homólogo, sacará una defensa de circunstancias, en la que presumiblemente Keita iniciará en el lateral izquierdo y esperará responder mejor a las líneas ultra-plegadas, que presumiblemente formará el Manchester al estilo que lo hizo el Chelsea. La falta de ritmo de Iniesta y Henry víctimas de una recuperación contra el crono puede ser clave. Si Andrés no goza de su efervescencia las acciones blaugranas caerán.

Leo Messi volverá a sufrir una marca de ayudas constantes y dobles marcajes sin cesar. Permutará mucho con Eto’o, ocupando la punta y enviando al camerunés a la banda, quien como Rooney tendrá que dedicarse a la brega en ciertos tramos del choque. El Manchester intentará desactivar a Xavi, no obstante su trabajo debería ser más sencillo que en Stamford Bridge con Iniesta al lado suyo. Eto’o deberá vencer su enfrentamiento con Van der Sar. En la primera ocasión que tenga. Puede que sea la única.

Las finales de Champions League no suelen conceder alegrías al marcador. Ver un partido de más de tres goles sería una sorpresa, ya que Manchester y Barça son dos equipos tácticamente excelsos. Los ingleses son más fuertes a balón parado, disponen de un especialista como Cristiano Ronaldo y tienen ventaja en la media distancia.

El Estadio Olímpico de Roma será el escenario. El césped sustituirá la arena del Coliseo que glorificó a los dioses paganos de la época. Gladiadores dominando bestias dejan paso hoy, casi 2000 años después a caballeros haciendo del juego del fútbol arte. Un partido antes de hacer historia. Una última batalla para edificar un imperio en pleno Siglo XXI.

martes, 26 de mayo de 2009

Somos uno: Iniesta inspira al barcelonismo

Andrés Iniesta, es sin duda, desde su gol en Stamford Bridge el gran ídolo del barcelonismo. El jugador por el que los creyentes habrán rezado estos días. En este video de Nike, Iniesta arroja muchos de los valores de este Barcelona. Con su voz quebrada, pero con paso firme Iniesta es cada vez un jugador más mediático.

Gran video con Andrés Iniesta como maestro de ceremonias. Sin duda, uno de los mejores jugadores del mundo.

Vía El Enganche

Un balón de oro en juego

messi-vs-cronaldo El duelo individual más interesante de la Final de la Champions League será el que protagonicen Cristiano Ronaldo y Leo Messi. Probablemente los dos jugadores más desequilibrantes del mundo. Dos futbolistas que ya están marcando una época en el fútbol mundial y que están llamados a perdurar al paso del tiempo. Todos los focos se dirigirán a ellos. Los jugadores más propensos a decantar la Final.

Es complicado apostar por uno de cara a mañana, aunque creo que la ventaja de recursos del luso le sitúa en mejor condición de acercar la victoria a su equipo. Cristiano Ronaldo es un futbolista total. La triple amenaza. Capaz de producir en juego, mediante cualquier tiro libre o de remate con la cabeza. Cristiano es dinero en el banco. La versatilidad de sus activos le hacen ser de ese tipo de jugadores que no necesitan aparecer constantemente para reventar un partido. O en este caso una final.

Comparado con Cristiano, Messi es más monocorde. Quizás más difícil de detener, pero de argumentos accesorios más limitados. Su eléctrico gambeteo y conducción de la pelota cosida al pie, marca registrada del potrero, le hacen un jugador de imposible contención en el uno contra uno. En el área es definitorio. Su diagonal en los últimos metros suele ser fulminante. Fuera del área no es tan resolutivo de cara a puerta. No tiene ni de lejos el disparo de media distancia de Ronaldo.

Ambos son atacantes totales. De una movilidad superlativa. Los dos han jugado como delanteros centros en algún momento de esta temporada. Sin embargo, creo que Cristiano es más difícil de detectar. Con más recorrido.

Cristiano Ronaldo es más productivo desde la arritmia que Messi, quien necesita acaparar más balón para meterse en el partido. Ronaldo ha aprendido a convivir sin ser tan dependiente del esférico. Sabe que es un especialista. El mejor lanzador de faltas del mundo. Es consciente de que puede convertir en oro un disparo desde más de treinta metros. Y no duda que su cabeza, como lo fuera en la final de 2008, puede ser la diferencia.

Todo esto le hace poseedor de recursos múltiples para solucionar problemas variados. Un vehículo con muchos más extras que el argentino. Más preparado para romper la final de cualquier manera.

lunes, 25 de mayo de 2009

Los lunes al sol: Has cumplido tu parte Jiménez

normal Me indigna cuando la ambición se convierte en ninguneo a un profesional que ha cumplido su trabajo. Me fastidia que el éxito reciente obnubile los sentidos de aficionados de un club que no había ganado absolutamente nada en medio Siglo. Acostumbrado a la mediocridad e instalado en el ostracismo hasta hace bien poquito. Que el inconformismo es bueno, pero que esto es una paletada, mi distinguido seguidor del Sevilla.

El juicio popular que ha sufrido Jiménez desde que ocupara el banquillo del Nervión es indigno, infame e injusto. El sábado, el entrenador de la casa ratificó el excelso trabajo realizado en la presente campaña, su primera completa, asegurando la tercera posición. Un puesto que no se corresponde con el presupuesto del Sevilla. Un puesto que era lo máximo a conseguir teniendo en cuenta el totalitarismo del Barça y la efectividad del Madrid.

La identidad que ha tenido el Sevilla, lo bien que ha competido y la regularidad que ha mostrado durante todo el curso son dignos de mención. La consistencia en el centro del campo y la seguridad defensiva, unidas con su talento en las bandas y Kanouté han permitido al club hispalense sobrevivir a la marcha de jugadores de la talla de Alvés, Poulsen y Keita. El generador de buena parte del fútbol ofensivo sevillista y los que le daban pausa, organización y llegada en el centro del campo.

Comparemos a Alvés con el Mosquera de turno; a Poulsen y a Keita con Duscher y Romaric y al malogrado Antonio Puerta con David Navarro. El primero que que quiera criticar a Jiménez que tire ahora la primera piedra. Que sí, que el fútbol del Sevilla no es el mismo que el de hace dos años. Que eso es verdad. Pero que este equipo, y los jugadores que hay ahora dan para lo que dan.

La maximización de los recursos realizada por Jiménez es tremenda. La propuesta más conservadora puesta en escena era necesaria para el éxito de este Sevilla. La decisión corresponde ahora a José María del Nido. Manolo Jiménez ha cumplido su parte, así lo cree Monchi. La cordura se debe imponer, y del Nido debe desoír el caprichoso, frívolo y exasperante inconformismo del Sánchez Pizjuán.

jueves, 21 de mayo de 2009

El futuro de la Copa de la UEFA

shakhtardonetskcampeon Ayer, el Shakhtar Donestsk se coronaba como último campeón de la Copa de la UEFA, una competición que el año que viene cambiará su formato y pasará a denominarse Europa League. El Shakhtar llega de esta manera al pináculo de su trayectoria. Un camino regado de dinero y apoyado en los fichajes de jóvenes brasileños para situar a Ucrania en el palmarés de las competiciones europeas y dar carpetazo a una devaluada competición que la UEFA intentará revitalizar cambiando alguna de sus bases.

La Europa League nacerá con la participación de 48 equipos, divididos en 12 grupos de cuatro en lo que parece una copia de la explotación comercial de la Champions League. Se le concederá más importancia a los equipos de ligas menores, y se intentará dar forma a una segunda competición europea cada vez más ensombrecida por su hermana mayor y que lleva dando tumbos varios años.

La solución no pinta demasiado bien para la UEFA. En mi opinión, el formato de la Champions League, cobijo de tantos equipos mata completamente una competición secundaria. Creo que no hay tantos buenos equipos en Europa. Sin ir más lejos, en la Champions hay cinco o seis equipos ‘’marías’’ en todas las ediciones. Los Basilea, Lille y compañía son aberraciones a aquella competición conocida anteriormente como Copa de Europa.

Europa da para lo que da en términos futbolísticos. Una Champions League con 32 equipos asegura una competición rentabilísima en términos comerciales, con una duración prolongada en el tiempo y con un seguimiento continental masivo. La consecuencia directa de este formato condena a la Europa League a ser un torneo menor, que solo interesa a quien la juega y que tiene desconcertada a la UEFA. Y es que no se puede tener todo Platini.

Le pueden cambiar de nombre, de formato, cosa que ya intentaron hace cinco años, y de lo que quieran, pero creo que el resultado va a ser infructuoso. Los problemas de la Europa League van a ser los mismos que los de su antecesora. Estructurales y de mentalidad. Los equipos secundarios van a seguir copando la competición, a la espera de su momento de gloria, mientras que los grandes que tengan que purgar sus penas en ella van a hacerlo con desidia y apatía.

miércoles, 6 de mayo de 2009

La suerte del campeón

pro_photo1241644295 Un disparo, Iniesta, y a Roma. Esta frase resume a la perfección lo vivido en Stamford Bridge cuando el partido ya agonizaba. En esos momentos en los que nada suele pasar, que suelen discurrir entre sustituciones intrascendentes y faltas. El Chelsea celebraba. El Barcelona decía adiós al tren del triplete.

Apareció Iniesta. Llegó del cielo. Se incorporó y armó desde la frontal. Lo siguiente. El balón en la red, Andrés sin camiseta poseído por la locura, sabedor de haber logrado el gol más importante de su carrera y Pep Guardiola corriendo por la banda cual Usain Bolt a celebrar con sus chavales.

La suerte del campeón, en forma de disparo de Andrés Iniesta asistió a un Barcelona que no mereció tal suerte. El tiro del de Fuentealbilla fue el único del Barça en todo el partido. Suficiente cuando la providencia está de tu lado. El Chelsea pudo matar, dispuso de ocasiones claras y le robaron un par de penaltis. El desenlace y el desarrollo de la noche demostraron que el destino deparaba una broma macabra para los Blues.

Algo, que en cualquier caso contrastaba con la película que se veía, en la que las escenas se sucedían al ritmo que marcaba Guus Hiddink y los giros argumentales favorecían siempre al director holandés. Adelantó al Chelsea Essien antes de llegar al minuto diez. Un zapatazo que no tuvo trayectoria descendente hasta que colisionó con el travesaño de Valdes. Sin paliativos.

Con el público disfrutando de sus palomitas, llegaron las opciones de matar del Chelsea. A balón parado y a la contra. Valdes con la rodilla al saque de una falta en la primera parte y estoico ante Drogba en la segunda salvó a un Barça sin ideas e incapaz de demoler el entramado defensivo inglés. Sin duda el portero será el gran olvidado de hoy. Nada nuevo.

La expulsión de Abidal también ayudaba al reparto de Hiddink. Entre actos, un par de penaltis sirvieron de conductores de la historia. El árbitro sacó del área uno de Alves, que se perderá la final, sobre Malouda y consideró pecho una mano de Piqué.

Parecía que no iban a tener importancia, y que no eran más que un par de piedras que cualquier personaje de superproducción se encuentra. Pero ahí apareció Iniesta. El otrora actor de reparto convertido desde hoy en fetiche del barcelonismo. Apareció Iniesta y la clavó. El Barça celebraba, Drogba y Ballack perdían los papeles. Guardiola reía. Una sonrisa dirigida a la diosa fortuna. De eso también hace falta, Pep.

Una lanza en favor de Wenger

arsene-wenger El Arsenal de Arsène Wenger volvió ser apeado prematuramente en la Champions League. Como ocurriera desde que en 2006 llegarán a la final, los Gunners han evidenciado estar un paso o dos por detrás de los más grandes de Europa. No obstante, no creo que sea momento de hacer sangre. Se que Wenger es el blanco fácil de los resultadistas, pero yo no voy a caer en esa vulgaridad.

Al Alsaciano le van a criticar su política, la bisoñez de sus jugadores e incluso lo poco matemático de su sistema. Los resultados en la máxima competición continental avalan en cierto modo a los críticos de Wenger. Sin embargo, no veo justo oscurecer y minimizar la categoría del director técnico del Arsenal. En un año marcado por las lesiones claves (Cesc, Adebayor, Van Persie y Gallas) Wenger ha mantenido a su equipo entre los cuatro primeros pese a la irrupción de más petrodólares y les ha llevado a la antesala de la final de Roma.

Año tras año, Wenger se ha visto obligado a plegarse sobre sí mismo, ofrecer soluciones a la austera cartera del Arsenal comparada con los grandes y renovar constantemente un equipo ya de por sí joven. El tiempo de la opulencia y de los Thierry Henry, Ashley Cole, Sol Campbell, Dennis Bergkamp, Robert Pires y Patrick Viera ya pasó. Progresivamente, aquel equipo formado por estos jugadores de talla mundial ha ido dando paso a un Arsenal imberbe.

Y ahí es donde reside el mérito de Wenger. Fiel a un mismo estilo alegre, fluido y rápido el Arsenal ha sido capaz de mantener una línea constante de resultados en la Premier League y en la Champions. Realmente no se ha visto al equipo desdibujado en ningún momento y nunca, nunca ha traicionado su filosofía.

Quizás es verdad que les falta algo para dar el paso final. En cualquier caso, creo que el trabajo de Wenger está fuera de dudas y de sospechas. Y no hablo solo de su labor como reclutador, sino de tu faceta como técnico. Tener una identidad durante tantos años, al margen de jugadores y de las leyes del mercado es un triunfo por encima de los resultados.

sábado, 2 de mayo de 2009

Estados de ánimo

henry El Clásico decide hoy buena parte de la Liga. El partido entre Barcelona y Madrid, además del resultado propio va a generar estados de ánimo. La verdad es que ha sido una semana rara en la Ciudad Condal. El empate ante el Valencia en el campeonato doméstico y sobre todo el cosechado en Champions League frente al Chelsea han traído consigo además de al Madrid, una serie de dudas enlatadas.

El aparente cansancio, las lesiones y el aliento del Real Madrid están creando una atmósfera complicada que no entraba en el guion. En este mismo blog, quien escribe, y algunos de los comentaristas habituales apuntábamos al peligroso efecto dominó. Una serie de desgracias deportivas consecutivas y concentradas generadas más por la coyuntura anímica que por la futbolística.

Y es que, el fantasma del fatalismo planea sobre el Barcelona, que ya vivió una situación similar hace poco más de una década, cuando en diez días perdieron todo. Veo complicado que este año ocurra esto, sin embargo, una potencial derrota en el Bernabéu dejaría a los de Pep Guardiola en un estado psicológico muy negativo de cara a afrontar el partido de vuelta en Londres.

Por todo esto, el partido de hoy es algo más que los puntos en juego para el Barça. El partido de hoy puede desencadenar un torrente de sensaciones y sentimientos positivos que empujen al equipo pese a la falta de gasolina o el inicio de una catástrofe impensable hace un par de meses.

La vara de medir a este Barcelona hasta final de temporada va a ser su estado de ánimo. Han demostrado sobradamente que son el mejor equipo, el que mejor juega y seguro el que más divierte. Pero eso no es suficiente ahora. Cuando las piernas no responden tan bien la cabeza es el motor.

martes, 28 de abril de 2009

El Barcelona se extravía entre lesiones, faltas y fútbol industrial

pro_photo1240951088 Todo se decidirá en Londres. Barcelona y Chelsea empataron a cero en un partido que deparó equidad en el marcador pese a lo asimétrico de las propuestas de ambos equipos. Los blaugranas pierden para la vuelta a Márquez y Puyol. El primero por lesión y el segundo por sanción no estarán en Stamford Bridge.

El equipo de Pep Guardiola fue fiel a su estilo, buscando las asociaciones y la rápida circulación del balón. El Chelsea, por su parte, planteó un partido netamente defensivo y ramplón. Sobrepobló el centro, juntó sus líneas a más no poder y recurrió al patadón como recurso primario y casi único. No obstante, dispuso de la ocasión más clara del partido. Drogba aprovechó un mal servicio de Márquez para plantarse solo ante Valdes quien realizó dos paradas de bandera a sendos tiros consecutivos del delantero.

El guion del partido fue similar al que jugó el Madrid en el Camp Nou. El Chelsea desactivó el juego del Barça a base de faltas y marcajes pegajosos desbaratando sus automatismos. Las ayudas fueron constantes. Messi no apareció en toda la noche, y pareció preocupantemente cansado. Xavi también tuvo un día duro en la oficina. No tuvo el peso que suele tener. Tampoco me gustó la estaticidad de Eto’o. Su poca movilidad facilitó el trabajo de Alex y Terry.

Con este contexto, los acontecimientos y el paso de los minutos fueron acreditando el planteamiento de Hiddink . Pese al fútbol industrial del Chelsea el Barcelona consiguió hilvanar algo de juego en la primera mitad. Sin embargo, el rocambolesco inicio de la segunda parte condujo al Barça a la dispersión. No hubo ritmo, y el Barça solo creo peligro intermitente fruto de acciones individuales de Iniesta quien fue el único jugador sobre el terreno con capacidad de sorpresa.

En los minutos finales el equipo español tuvo las mejores ocasiones. El Chelsea se descosió un poco y el caos reinó durante un tiempo. Cech estuvo soberbio y Bojan, que sustituyó a un cabreado Eto’o, impreciso con la cabeza. Tablas. Decide Londres.

No hay que ser fatalistas, no obstante el Barcelona emitió ciertas constantes arrítmicas. El cansancio de Messi, el desgaste propio derivado de lo que llevan y lo que está por venir y las bajas en el eje de la defensa son inquietantes. Cero cero. Gana el Chelsea.

martes, 21 de abril de 2009

El hundimiento del Villareal

villarreal06 Algunas constantes preocupantes finalmente se materializaron en el último mes de competición. Eliminado de Champions League, y cada día más descolgado de la lucha por la cuarta plaza de Liga, el Villareal languidece sin identidad. Muchos se escudarán en las lesiones de Marcos Senna y Cazorla. Sin embargo, y siendo fulminantes las bajas de los dos internacionales, los problemas del Villareal ya se advertían desde mediada la primera vuelta.

Y es que los números retratan fielmente al conjunto de Manuel Pellegrini. El submarino no ha sido capaz de ganar a ningún equipo de los de arriba, cosechando derrotas ante Barcelona, Madrid, Sevilla y Atlético y sólo ha amasado 24 de los últimos 60 puntos. Todo esto salpicado también por la humillación procurada por el Ejido en Copa.

En esta racha, sus delanteros han perdido el gol, y hay que remontarse ya varias jornadas para encontrar una diana de Rossi y hasta enero para hacer lo propio con Llorente. Además de los lamentables números, el juego del Villareal también se ha perdido por el camino.

El centro del campo ha ido disminuyendo su presencia con el paso de las jornadas, y el juego del submarino se ha convertido paulatinamente en horizontal y predecible. En este apartado, el cansancio y la intermitencia de Senna, lejos de su mejor nivel, juega un papel capital. Asimismo, la baja de Cazorla deja al Villareal huérfano de sorpresa y llegada desde el costado.

Lo que me queda claro tras esta temporada es que el Villareal no es un grande. No quito nada al milagro amarillo, no obstante, ha quedado patente que no tienen plantilla para afrontar tres competiciones. Suelen ser sintomáticas las temporadas en Champions de este tipo de equipos, a los que la máxima competición continental retrata sus carencias reduciendo dramáticamente sus aspiraciones domésticas.

Será un verano interesante en Villareal. Parece que Pellegrini pierde puntos de cara al Real Madrid, por lo que el chileno continuará en el banquillo del Madrigal. Siga o no, veo imprescindible el reforzar el equipo. Un goleador de garantías y un recambio sólido para Senna aumentarían sensiblemente el nivel competitivo del equipo.

martes, 14 de abril de 2009

Momentos para la historia

Qué mejor manera de abrir boca de cara al partido de esta noche que ver algunos de los momentos más calientes que nos han ofrecido en los últimos años los enfrentamientos entre el Chelsea y el Liverpool. Sin duda, estos duelos conforman gran parte del imaginario colectivo de la Champions League.

Empezamos con seguramente una de las cosas más dramáticas que le pueden pasar a un jugador…

Tierra trágame debió pensar el bueno de Riise al meterse el gol en el minuto 94 que hipotecó seriamente las opciones Reds en las pasadas semifinales de la Champions.

Y para que veáis que la alegría va por barrios, esto es lo que pasaba el año anterior en la tanda de penaltis…

Definitivamente las tandas de penaltis no son el fuerte del Chelsea. Con estos precedentes de emoción y épica, a medida que se acerca el partido confío más en el milagro.

Dos equipos y un milagro

2EC258C6-DAE5-277C-57A6A4667FE66A5F Hoy es una noche de sensaciones encontradas en la Champions League. Por un lado, dos ciudades, y dos equipos, Barcelona y Chelsea abogando por una noche de tantas, por un martes más, sin ningún motivo especial para ser recordado. En frente Bayern de Múnich y Liverpool, que quieren voltear el destino, burlar lo marcado en la ida y escribir una página de oro en la historia del fútbol europeo.

Remontar un 4-0 y un 1-3 sin duda trasciende del terreno del balompié para fundirse con el reino de los milagros. Porque en estas búsquedas de la épica influyen otros muchos factores amén del juego. Para empezar, y aunque parezca una absoluta tontería, la probabilidad de que dos remontadas así se den en el mismo día es ínfima. Más bien se suele dar una cada lustro. Véase Deportivo-Milán.

El Bayern es quien lo tiene más negro hoy. Realmente, los teutones tienen muy pocos argumentos para edificar su gesta. Me atrevería a decir que sólo tienen el apoyo incondicional del Allianz Arena y el carácter alemán. Pocos credenciales para sorprender a este Barcelona.

El caso del Liverpool ya es diferente. Los aficionados de Anfield, fieles y creyentes donde los haya, tienen una serie de credos a los que recurrir en estos días. Para empezar, y atendiendo a lo más cercano, los Reds sustentan su empresa de hoy en las goleadas al Madrid y en Old Trafford, donde desplegaron un juego a prueba de bombas.

También pueden engañar al subconsciente aludiendo al gran momento de Fernando Torres, a la porosidad de la defensa del Chelsea y a las dudas generadas por el portero Petr Cech en la última jornada de la Premier League.

Otra cosa con la cuenta este Liverpool es el con el hecho de haber protagonizado gestas de similar índole, como la inolvidable final de Estambul, que debe servir de factor inspiracional en esta nueva búsqueda de la tierra prometida.

Por todo esto, tengo soterrada la sensación de que algo grande puede pasar hoy en Stamford Bridge.

¿Creen en los milagros?

viernes, 10 de abril de 2009

Seguimos hablando de fútbol

‘’Tenemos que levantar algo; en caso contrario no tendrá sentido 

Pep Guardiola, entrenador del Barcelona

messi2 Los elogios que toda la prensa deportiva dirigen hacia el Barcelona a diario son tan abundantes como merecidos. Al paso de este halago no siempre bienintencionado siempre suele salir Guardiola con mesura y calma. Tras la exhibición ante el Bayern de Múnich, Pep ha reconocido la necesidad imperiosa de refrendar este fútbol preciosista, genero y derrochador con títulos.

No tengo dudas de que los títulos, en plural, van a acompañar este proyecto. Que los caminos del Barcelona y las Copas se crucen es simplemente cuestión de tiempo. Pero si es esto no ocurriera ¿qué?

Es de los pocos casos en los que el resultadismo no debería ser la vara de medir de un equipo. Esta propuesta y la manera de enganchar a cualquier aficionado a la pantalla está por encima de todo. Incluso de los títulos. En estos tiempos de crisis, de austeridad, de especulación y de Mourinhos varios el Barcelona es un halo de esperanza para el mundo del fútbol.

Estoy seguro de que las vitrinas del Camp Nou van a tener nuevas inquilinas pronto, pero si esto no se ocurriera no se debe ningunear a este equipo para la historia.

Y Henry volvió a sentirse futbolista

Thierry Henry En algún punto entre Londres y Barcelona, en un viaje hacia un club y una liga diferentes, Thierry Henry se perdió. Como una maleta más, el francés se extravió. Su aterrizaje en el Barça fue anodino y prescindible. El año pasado Henry era un jugador decrépito, inerte, acabado. Había perdido la chispa, se había marchitado la ilusión y se había agotado la magia.

Sus gestos, sus muecas y su rostro eran sintomáticos de su estado de ánimo. Poco o nada quedaba del jugador que probablemente fue el mejor del mundo entre 2002 y 2005. Sin embargo, el fútbol tenía una segunda juventud para Henry. Una oportunidad de jugar en el mejor equipo del planeta, alrededor de los mejores jugadores y con unas expectativas de éxito y gloria inigualables.

Todos estos factores, mezclados seguramente con una propicia situación personal han llevado a Henry a sentirse futbolista de nuevo. A recuperar la felicidad. El galo está ofreciendo esta temporada un nivel cercano al que deslumbró a la afición de Highbury. Henry se ha terminado por aclimatar a su posición en el campo, pegado a la cal y no de delantero centro.

El francés está aportando en todas las facetas del juego. Ha marcado quince goles en Liga y cinco en Champions League, entre los que destaca por su importancia el conseguido en Lyon en uno de los pocos momentos delicados del Barcelona en todo el año.

Además de sus dianas, Henry está ofreciendo a diario ramalazos de su calidad y su clase, sirviendo a sus compañeros situaciones óptimas. Generoso. Por si fuera poco también está siendo derrochador en el esfuerzo y la ayuda defensiva.

De la misma manera, su cuerpo ha vuelto a confiar en el. Ante el Bayern, dejó muestras inequívocas de su potencia. Encarando, sobrepasando y llegando a línea de fondo. También la dulzura y la elegancia puesta al servicio del fútbol se han reencontrado con Henry. Esto es sin duda lo mejor. Da gusto ver jugar a Titi.

Se siente futbolista de nuevo.

lunes, 6 de abril de 2009

Los lunes al sol: Low Cost

kunforlan El cuarto puesto de acceso a la Liga de Campeones es un chollo. Así de claro. Villareal, Atlético de Madrid y Valencia compiten en despropósitos por abaratar la plaza. Por diferentes motivos, ninguno es capaz de dar un golpe encima de la mesa y allanar su camino hacia Europa.

Villareal y Valencia empezaron bien. Parecían incluso contendientes a cotas mayores. Poco duró el espejismo. La irregularidad y la vulnerabilidad comenzó a retratar a los primeros, mientras que los problemas fuera del campo sirvieron de excusa a los segundos. De estos dos me decepciona el Villareal y me deja frio el Valencia. Creo que el submarino amarillo da para más, pero su apatía y falta de ambición le coloca donde merece estar: peleando en la mediocridad.

Lo del Valencia tiene más matices. Nunca me llegué a creer su gran arranque. Pienso aun así que su temporada es decente. Aquí el problema es que el equipo es lo que es, y si están el la pelea es más por deméritos del resto que por el potencial propio.

Y luego viene el caos del Atlético de Madrid. La enésima versión del destroza quinielas. Sale de los llamados pirineos con victorias y exhibiciones frente a Barcelona y Villareal, un empate en Madrid y luego se deja humillar en Mallorca y contra Osasuna. Esto es el Atlético señores. El que se fie de ellos que tire la primera piedra.

Quedan nueve jornadas para el final del campeonato. La fiabilidad de estos tres equipos es nula y su proyección a corto plazo indescifrable. La cuarta plaza a la Champions es de bajo coste. Low Cost futbolístico.

 
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