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jueves, 3 de septiembre de 2009

No decide Del Bosque

o_seleccion_espanola_vicente_del_bosque-404532 Esta duda, como todas, nació certeza. Una seguridad futbolística asentada sobre el juego y los jugadores y avalada por la Eurocopa 2008. La solidez del bloque y la sistematización de los mecanismos minimizaban la transición en la dirección técnica de ‘’la Roja’’.

Como suele ocurrir en estos casos, el juego fue el que primero faltó a la cita. Los resultados, mejor o peor vestidos, ahí estaban cada día. Las rachas victoriosas se ensanchaban y el ‘’tinglao’’ se mantenía empíricamente. Se ganaba sin jugar a nada.

Nos acostumbramos a remontar. Los dos partidos ante Turquia fueron sintomáticos. Como locales se ganó a balón parado y de rebote. A la italiana. Yo mismo enmascaré estas primeras arritmias como señales de grandeza, aunque advirtiendo sutilmente el minimalismo en el esfuerzo al que esto podía conducir.  En el partido de vuelta se apareció Güiza. Victorias en el camino al fin y al cabo pensamos muchos.

Por ese camino se empezó a quedar el toque rápido, la circulación y muchas de las señas de identidad del equipo que deslumbró en Austria. Y luego ya llegó el desencuentro definitivo. En el partido más importante de la era Del Bosque, la victoria le dejó plantado. La providencia le desasistió y se comenzaron a ver más claras las deficiencias del técnico.

Tengo la sensación que Del Bosque es de esas personas a las que les aterra decidir. Una persona que esconde tras su amabilidad, su mesura y su carácter conciliador un miedo profundo a tener que tomar algo que se parezca a una decisión importante. Me pega que a partir de ‘’carne o pescado’’ el mundo de la elección queda lejos para Del Bosque.

Aunque bien pensado, quizás le vaya mejor así. Igual es que no sabe hacerlo. Porque bien pensado, una de las veces que recuerdo que se atrevió a decidir sentó a Iker Casillas. Mandó al banquillo al mejor portero de la última década y dio la titularidad del Real Madrid a César. Bendito esguince aquel de la Final de la Copa de Europa de 2002 deberá pensar Vicente.

Y en esas andamos a diez meses del Mundial. Con miedo a decidir. Ahora que se reabre el debate de jugar con uno o dos delanteros, no me cabe duda de que no habrá decisión. Yo soy partidario de jugar sólo con un delantero. Con Torres para ser exactos; pero me vale cualquiera de los dos.

La angustia que me produce esto en manos de Del Bosque es tremenda. Si no se atreve a sustituir a uno de estos dos aunque estén torpes, desacertados y apelmazados, ¿cómo lo va a hacer de inicio?  La decisión entre uno o dos delanteros está en manos del destino, del azar. Una inoportuna, o oportuna, sobrecarga en la pierna de Villa; un esguince en el tobillo de Torres. El parte médico establecerá si jugamos con un delantero o dos. Del Bosque sólo recitará la alineación.

Por suerte, sigo pensando que España tiene el mejor equipo del mundo. Ninguna selección dispone de un elenco siquiera similar en el centro del campo, solo un par tienen un portero de la dimensión de Casillas, otras dos delanteros como los que tiene ‘’la Roja’’ y ninguna a Iniesta. Quizás demasiado fondo de armario para un tipo que seguramente vista la misma ropa los domingos desde hace cuarenta años.

viernes, 29 de mayo de 2009

El Barcelona y la selección española

puyol_iniesta_xavi230708_ES El éxito del Fútbol Club Barcelona es, por encima de los títulos, la victoria de una propuesta. La consagración de un estilo, mimado en la cantera blaugrana, madurado con los años y maximizado en términos de belleza y practicidad en la presente temporada. La constatación de que con este fútbol, con esta manera de entender el deporte de la pelota se puede ganar absolutamente todo. Algo que ya avanzó la Selección Española en la pasada Eurocopa.

Como apunta hoy Gaby Ruíz, es un gran momento para el fútbol. Un momento en el que la especulación, el músculo y el resultadismo han quedado en un segundo plano. La circulación de balón, el estilo asociativo e imaginativo y la búsqueda de la portería contraria son la filosofía dominante ahora. Son el credo del Barça y de La Roja. Un equipo y una selección con incidencias directas sobre el éxito mutuo.

Una parte de este Barcelona es lo que es por la selección. La consagración y el reconocimiento definitivo de jugadores como Andrés Iniesta o Xavi se produjo en la pasada Eurocopa. La dimensión de ambos jugadores creció enormemente en Austria. Aquellos partidos, ante Italia, Rusia y Alemania marcaron el comienzo de lo que han sido estos jugadores este año.

Xavi fue la manija de la selección. El catalizador del elegante fútbol de España. Fue nombrado mejor jugador de la Eurocopa tras una temporada en la que muchos, los mismos que ahora le adulan, le situaban fuera del Barcelona. Sobre Iniesta, la influencia de Luís Aragonés es clave. Su obsesión, inculcar en Andrés el instinto asesino. Antes que el ya mítico gol en Stamford Bridge, llegaron otros similares con la selección. No fueron de tanta importancia, pero los goles en Bosnia y Bélgica exponenciaron la categoría de Iniesta.

Y qué decir de la influencia recíproca. La incidencia del Barcelona sobre la Selección es primaria. Los que están, y los que llegan son la columna vertebral de un equipo que aspira a ser campeón del Mundo. Poco queda por decir de Puyol, Iniesta y Xavi, y cada vez sobran más las presentaciones con Piqué, un central para diez años, llamado a formar con Puyol el mejor eje central de la selección en los últimos tiempos. La meteórica consagración de Piqué invita al optimismo. Sin duda, la gran noticia del año para el fútbol español.

El ganar es un hábito, y estos jugadores lo han interiorizado. Los nombrados, más los Busquets y alguno más que se pueda sumar a la fiesta serán los llamados a liderar a España al primer Mundial de su historia. La propuesta, el estilo, está comprobado. Funciona. El carácter competitivo de estos jugadores está fuera de dudas y su talento también. Eurocopa, Liga, Copa y Champions League son el balance en doce meses de una selección y un equipo que no serían sin el otro.

martes, 5 de mayo de 2009

Sergio Ramos, entre la dispersión y la indefinición

01c7gn56111912381351641314694 De él dijeron que era un jugador para diez años. Un defensa del Siglo XXI, con tremendas cualidades atléticas puestas al servicio del fútbol. Capaz de jugar en el lateral y en el centro. Los más visionarios incluso apuntaban al medio del campo. En definitiva, Sergio Ramos era un futbolista llamado a marcar época. A reinventar el juego en su posición.

Los comienzos fueron prometedores. Su casta y pundonor, fundidos con su increíble despliegue físico permitían a Ramos ser una pieza clave del Real Madrid y de la Selección. El jugador rendía tanto de central como de lateral, siendo un verdadero comodín para sus entrenadores. El futuro era brillante y las expectativas insuperables.

No obstante, de un tiempo a esta parte, las afirmaciones del primer párrafo deben ir entre interrogantes, ya que algunos nubarrones ennegrecen el futuro del jugador. Con Sergio Ramos, muchos de los problemas vienen derivados de su inteligencia futbolística. Como comentaba ayer, es un jugador que no sabe leer los partidos; no mide a sus rivales y juega igual ante todos; no sabe anticiparse a las situaciones y siempre va un paso por detrás. En vez de evolucionar involuciona. Cada día me parece peor.

Otra de las cosas que más evidencian a Ramos es el obviar sus límites. En este caso, la cabeza del jugador sobrepasa con mucho las cualidades del futbolista. Sus intentos de regate (véase regate de tacón), desplazamiento largo o amago de salir jugando en zona comprometida suelen acabar en muchas ocasiones en contragolpe, fiasco y merecido abucheo del Bernabéu.

Todo esto, unido a la aparente dispersión personal del jugador creo que conduce a Ramos a un estado de indefinición. Entre futbolista y personaje del famoseo de la capital. Entre central y lateral. Para mí su puesto es el centro de la defensa. Su planta, poderío físico y dominio del juego aéreo son superlativos. Asimismo, el hecho de no saber limitarse por sí mismo debe llevar al entrenador a hacerlo. Reubicarlo en el centro, encorsetarlo y limitar sus competencias sería bueno para el jugador y para el Madrid.

Seguramente extrapolar esto a su vida personal también sería bueno para él. Pero eso es otro tema.

viernes, 3 de abril de 2009

Piqué se gradúa con la selección

gerard_pique_espana Gerard Piqué es sin duda el nombre propio del doble enfrentamiento entre España y Turquía. El defensa del Fútbol Club Barcelona ha demostrado que hay central para rato y que ha llegado a la Selección merecidamente y con intención de quedarse.

Seguramente por lo que se le recuerde cuando la Roja esté a punto de encarar la cita mundialista sea su gol ante los turcos en el Bernabéu. Sin embargo, esto es solo la anécdota.

La auténtica dimensión mostrada por Piqué va más allá de esos tres puntos. El catalán, a sus 22 años, tiene todo para triunfar en la posición de central. Una imponente planta acompañada de un gran velocidad hacen de él un defensa del Siglo XXI. Alto, rápido. Bueno en el juego aéreo y una bala al cierre y al cruce.

Igualmente es un futbolista que aporta claridad en la salida desde la cueva. Técnicamente es muy correcto y su desplazamiento en largo una garantía. Puede que le falte algo de oficio y experiencia, no obstante, esto lo va a adquirir dados los compromisos de máxima exigencia que va a afrontar con su club.

Me gustaría verlo de titular en la selección junto a Puyol, ya que el entendimiento entre los dos jugadores culés es perfecto y sería sin duda sinónimo de seguridad defensiva.

En contrapunto de los mencionados fallos en el planteamiento y en la reacción, la entrada de Piqué es hasta ahora el gran acierto de Vicente del Bosque como seleccionador.

Con Gerard Piqué el futuro atrás está asegurado.

lunes, 30 de marzo de 2009

Los lunes al sol: Señales de grandeza

reuters_20090329-082324-450x320 España acumula ya 30 partidos invicta. 27 victorias y 3 empates componen el pulcro balance de la Roja desde noviembre de 2006. Para que una racha así sea posible, un equipo tiene que tener muchos y variados argumentos. Estilo definido, saber a que se juega, personalidad e instinto de supervivencia son imprescindibles para plasmar estos números.

Ante Turquia, España sacó adelante un mal partido en el que rival ahogó su juego durante la mayor parte de la noche. A la italiana. A balón parado y tras un toque en semifallo de Sergio Ramos que se convirtió en una perfecta asistencia para el debutante Piqué.

Los dos últimos choques oficiales de la selección destilan inconfundibles señales de equipo grande. Esos conjuntos que no tienen que jugar bien para ganar. Esos que se imponen a las adversidades. Esos que cuentan con la providencia divina.

En Bélgica tocó remontada. Un gol de David Villa en las postrimerías del partido dio el partido a España. Ayer, pese a jugar descompensado por las lesiones la Roja encontró la vía para ganar. Supervivencia. Personalidad.

El único peligro que puede desencadenar esto es el acomodamiento. El cobijo de la ley del mínimo esfuerzo es muy tentador. Hay cientos de casos de equipos que juegan bien, incluso muy bien y terminan por dejar su destino en las azarosas y caprichosas manos de la diosa fortuna. Hablamos entonces de señales de decadencia.

Ni mucho menos España parece en ese peligroso camino. El planteamiento táctico de Turquia fue brillante y aún así la selección sumó los tres puntos. Jugando mal. Sin enganchar ni enamorar. Por escudo. Por campeón de Europa.

Por grandeza.

miércoles, 25 de marzo de 2009

La hora de Xabi Alonso

xabi_alonso El doble enfrentamiento ante Turquía debería allanar el camino de la Selección Española hacia Suráfrica 2010. La ‘’Roja’’ cuenta sus partidos por victorias, y dos resultados positivos ante los otomanos enviarían virtualmente al conjunto de Vicente del Bosque al Mundial. El momento que vive la selección es dulce. La consecución de la Eurocopa es un recuerdo permanente de felicidad.

Pero hay que mirar ya al verano que viene. España está ante una opción inmejorable de ganar la Copa del Mundo. Por eso, el seleccionador está en un punto que tiene que realizar los matices justos y necesarios de cara a la cita mundial. El equipo está hecho, y los cambios no deben ser muchos. El coste de oportunidad de introducir variaciones puede ser muy elevado.

Es la razón por la que no se complica con el cuarto delantero, manteniéndose al margen de debates. No obstante, hay un cambio que del Bosque debe realizar. Xabi Alonso debe tomar la alternativa de la titularidad indiscutible. El vasco tiene que ser el jefe del mediocampo de la selección. Es un jugador clave en el éxito del Liverpool, y tiene que serlo en la ‘’Roja’’.

Alonso es un jugador tácticamente brillante. Excelso diría yo. Sabe cuando incorporarse desde la segunda línea siendo tremendamente complicado de detectar. Es consciente de cuando tapar la espalda a un compañero. Su desplazamiento largo y su presencia física están a la altura de los mejores en la posición, y por si fuera poco, dispone de un disparo superlativo. Potente. Preciso.

Seguramente el partido ante Francia en el Mundial de Alemania lo crucificó para Luis Aragonés como titular. De todas formas, el sentido táctico de Alonso a la vera de Rafa Benítez ha crecido exponencialmente desde entonces.

En ningún caso quisiera menospreciar los servicios prestados por el veterano Marcos Senna en la Eurocopa, pero la mejor opción en el mediocampo hoy en día para España y de cara al Mundial es Xabi Alonso.

A los 27 años, ha llegado su momento con España.

domingo, 22 de marzo de 2009

Güiza, el comodín de Vicente del Bosque

Guiza_celebra_gol_Rusia Ni Raúl, ni Negredo, ni Joseba Llorente. Vicente del Bosque volvió a apostar por la continuidad llamando al delantero del Fenerbache Dani Güiza para el doble enfrentamiento ante Turquía. La decisión, desacreditada por las estadísticas y los méritos recientes es un guiño al grupo.

La verdad es que, mirándola fríamente, la opción de del Bosque es inteligente y apaciguadora para todos los implicados. En mi opinión, este movimiento se puede analizar desde varios prismas, obteniendo un resultado positivo para el funcionamiento de la selección en todos.

Por un lado, el seleccionador se ha ganado a Güiza. Pese a su mal momento profesional y personal, del Bosque ha confiado nuevamente en él. Puede que sea su última oportunidad. Si la aprovecha, será mérito del cuerpo técnico ‘’resucitar’’ a un jugador que dio muy buen resultado durante la Eurocopa. Del Bosque ha preferido rescatar a defenestrar. Bravo Vicente. Fiel a tu estilo.

Si Güiza no volviera por sus fueros, ‘’La Roja’’ tiene las espaldas cubiertas. Si hubiera entrado un nuevo delantero, las puertas de la selección hubieran quedado selladas, si es que no lo están ya, para Raúl. Con la continuidad tácita, del Bosque gana tiempo respecto al 7 del Real Madrid.

Por último, Negredo, y en menor medida, Joseba Llorente y otros delanteros que sonaron duermen tranquilos, a sabiendas de que, si no cambian las cosas, la siguiente será la suya, ya que del Bosque tendrá que tomar partido en el tema Güiza.

Por esta vez le sirve como comodín al dilema del cuarto delantero.

 
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