¿Quién iba a pensar que los 30 millones que Massimo Moratti pagó al Parma en 2004 por hacerse con los servicios del delantero no fueran una inversión, sino el mayor despilfarro de dinero que el mandatario italiano ha efectuado nunca por un jugador? El ariete brasileño ya había pasado previamente por las filas interistas en la temporada 2001-2002. No obstante, su juventud y su falta de adaptación al equipo, dirigido entonces por Héctor Cúper, le condenaron a fichar por la Fiorentina en el mercado invernal de ese mismo curso. En julio de ese mismo año llegó al Parma, club en el que explotó futbolísticamente, anotando 26 goles en 43 partidos. Tardini le vio crecer, consagrarse como goleador y dejar de ser esperanza para convertirse en realidad. Adriano era finalmente Adriano. En enero de 2004 Moratti llamaba por segunda vez a la puerta del carioca, que no pudo rechazar la oferta de Inter e hizo las maletas para aterrizar en Milán. Sus números en esta nueva andadura no defraudaban y se amoldaba perfectamente a las exigencias de Mancini. Pasaron Recoba, Martins, Crespo, Ibrahimovic… pero siempre Adriano junto a ellos. Cuando cumplió 25 años, fecha óptima para el rendimiento de la mayoría de futbolistas, ‘’El Emperador’’ comenzó a desviarse. Las juergas nocturnas, los retrasos en los entrenamientos, el bajo rendimiento sobre el césped, sus desplantes y faltas de respeto a compañeros y entrenador acabaron por hartar a todos y tuvo que marcharse cedido a su país natal. El Sao Paulo fue el club encargado de hacer lo posible para recuperar al jugador, para apostar por él, para no defenestrarle y que volviera a ser el de siempre. El fútbol le daba una nueva oportunidad. Con la calculadora en la mano Adriano no defraudó, marcó seis goles en los diez encuentros que disputó y volvió a ilusionar a sus seguidores. Todo fue un sueño que se esfumó tras ser repescado por el Inter esta temporada. Comenzó jugando, disputando minutos y formando una de las más temibles duplas del continente junto con el sueco Ibrahimovic. Esta vez no ha podido ser. Sólo unos meses después de que volvieran a depositar confianza en él y en su capacidad para golear, sus fieles se han llevado un nuevo chasco. Adriano se ha bajado del coche en marcha, ha colgado las botas (al menos por un tiempo) y se ha marchado a Brasil para tratar de levantar cabeza. ‘’El Emperador’’ ha entrado en barrena. Sus compatriotas Ronaldo y Roberto Carlos han apostado por él. Han hablado públicamente tendiéndole la mano. Probablemente demasiado revuelo mediático para alguien que ha sido ayudado y ha despreciado una y otra vez todas esas oportunidades. No se engañen. Adriano es pasado y no va a volver. Un nuevo juguete roto del fútbol. Miguel |
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miércoles, 15 de abril de 2009
La caída del Emperador
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Sé Deportivo
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12:25
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Etiquetas: 1, 8, Adriano, Inter de Milán, Juguete roto, Mourinho
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