Dejar los deberes para el último día es de malos estudiantes. Estudiar la víspera del examen es como hacer un salto mortal sin red. No hay margen de maniobra ni válvula de seguridad. Este sistema, utilizado por todos los estudiantes alguna que otra vez, es una forma de vida para un grupo de ellos. Jugadores compulsivos de ruleta rusa a quienes los éxitos pretéritos conseguidos así empujan a apretar el gatillo cada vez. Esto es lo que pasa todas las temporadas con la salvación. Siempre hay varios equipos que se la juegan en la última jornada. Expertos en poner a prueba los corazones de sus seguidores y acostumbrados a mirar a la cara al fracaso. En los últimos años, con puntuales excepciones, equipos como Osasuna, Mallorca o Betis han puesto su destino en el signo del partido final de la temporada. Una práctica tan inevitable como arriesgada. Ayer le volvió a salir bien a los navarros. Esta vez les ha favorecido el calendario. Encontrarse al Barcelona y al Madrid en estas circunstancias ha sido clave para el equipo de Camacho, que un año después vuelve a salvarse de la quema en la última jornada. También hicieron las cosas al final Sporting, Getafe, Valladolid. Los asturianos ganaron, mientras que a los otros dos les sirvió con empatar. A quien no le fue suficiente el punto sumado fue al Betis, que entre lágrimas, indignación y drama se va a segunda. Se hunde en el pozo en una temporada para la que el club había invertido en fichajes más de treinta millones de euros. El del Betis ha sido el claro ejemplo de equipo con potencial, que no debería verse en esta situación, pero que hace las suficientes cosas mal como para llegar a la última jornada con el agua al cuello. En el último partido poco importa el equipo que tengas. Las piernas se ven atenazadas y la mente obnubilada por la presión del descenso. Todo lo que podía salir mal salió mal ayer. Todos los de abajo cumplieron y el Betis se quemó. Hace un par de años Edú salvó al Betis en la última jornada. En aquella ocasión dejaron el estudio para el final pero sacaron adelante el curso. Ayer no. Ayer comprobaron, como comprobará Osasuna si sique abonado a esto, que al final acaba saliendo mal. Que puedes librarte en la última jornada varias veces. Sí. Pero el vivir en el alambre todos los años es un descenso por fascículos. Que se lo digan al Betis. |